Orgasmos literarios. Historias originales. Pensamientos. chibiichigo.
miércoles, 14 de marzo de 2012
Hablamientos incongruentes, o de ´como esta autora tiene antojos de una tortita de papa
viernes, 26 de agosto de 2011
Bullying
lunes, 6 de junio de 2011
Quererte
lunes, 4 de abril de 2011
Escribir
sábado, 12 de marzo de 2011
Políticamente incorrecto
jueves, 16 de diciembre de 2010
Juramento
lunes, 15 de noviembre de 2010
Aléjate
No te me acerques, que tu tacto me quema la piel.
No me hables, tus palabras perforan mis oídos hasta envenenar mi corazón.
No me veas, porque es entonces cuando se torna más insoportable la realidad y se me estruja el corazón.
No existas, tal vez entonces te vuelvas un sueño.
Detesto recordarte, entender que no hay en ti nada malo ni que yo te orillé a esta determinación. Procuro olvidar todos y cada uno de los momentos a tu lado, no me creo preparado para lidiar con tantas maravillas, con el recuerdo de un amor que prometimos que duraría pero murió sin siquiera darnos la posibilidad de guardarle luto. Se esfumó como una pompa de jabón.
Me dueles, con la vida y con todo mi ser. Me dueles hasta llevarme a la locura, hasta hacerme desear no sentir nada, creerte un sueño y pensar en hacerte desaparecer. Pero no puedo porque te llevo en el pecho, clavado en lo más hondo y vital de mi pútrido corazón, como un inquilino moroso al que no puedo ni podré sacar.
¡Maldito seas por permitirme amarte, sin saber si tú lograrías sentir lo mismo! Jugaste conmigo, con ese pobre e iluso clavo que debía sacar a otro. Porque tú lo único que deseabas era alejar de ti el fantasma de aquel amor malsano, de esa persona que demostró poderte lastimar como tú ahora me hieres a mí. Y, tal vez— sólo tal vez—yo lo supe desde siempre pero no lo quería asimilar. Prefería vivir en un mundo de ilusiones, donde todo era rosa y yo podía tomarte de la mano con la esperanza de que los días se sucedieran hasta llevarnos al final de nuestras vidas juntos. Eso era lo más cómodo, lo deseable, el único camino por el que esperaba poder transitar en busca de la felicidad.
Pero, para ti no fue así.
Optaste por irte, por tirar esos castillos que construimos con cartas de baraja, demostrando que no crees en el azar ni en el destino ni en ninguna de las cosas que me hiciste pensar que existían. Pero ni siquiera fui capaz de odiarte por ello. Eso es lo que más duele, lo que más atenta contra mi frágil integridad.
No te odio, ni creo llegar nunca a odiarte. He ahí el problema más importante. Hasta el seguir adelante me lo has vuelto complicado, y el olvidarte se me antoja una tarea imposible. Te llevo dentro y te sigo amando con todo el fervor y toda la intensidad de mi ser. Sigo pensando que tú eres quien la persona indicada para mí, pero que no es el momento indicado para nosotros. Que debo aprender algo de todo esto, que debo habituarme a vivir sin ti durante mucho tiempo… o tal vez por siempre. No lo sé.
Pero por hoy, tan sólo por hoy permíteme seguir adelante. No quiero aferrarme a ti para hundirme en el tiempo pasado, ni tampoco deseo que seas mi ancla hacia el presente. Sólo quiero que sepas que no te odio, pero que tampoco pienso perdonarte. No hay nada qué perdonar.
Te amo, así como eres, sin embargo no me haces bien. No eres lo que quiero ni lo que busco en este momento… pese a que te he buscado toda mi vida y quiero compartir lo que soy contigo.
Elegí entregarme a ti, y no me parece que fuese un desacierto. Sólo que ya no es nuestro tiempo y no tolero estar junto a ti. Me haces necesitarte cuando quiero dejar de hacerlo. Amarte cuando deseo hacerte a un lado y permitirle a otros amores albergarse en mí.
Anhelo volver a vivir y enamorarme de la vida. No seas egoísta y dame permiso.
Aléjate de mí y permíteme volver a ser yo…
miércoles, 27 de octubre de 2010
Renacimiento
sábado, 24 de julio de 2010
Me gustas sin nombre
miércoles, 21 de julio de 2010
Carajo
Rara
Publicado por primera vez el 12 de febrero de 2010 en Pensamientos en Blanco y Negro
Me siento rara cuando tú no estás.
Casi como si fuese una inútil muñeca de porcelana que ha sido dejada a su merced a manos de un niño pequeño. Casi como un diente de león que sólo debe ser soplado para quebrarse y dispararse hacia el aire, donde sólo soy los retazos de mi yo original.
Odio que no estés porque ya no tengo un lugar en el cual guarecerme cuando el mundo se vuelve un lugar insoportable para estar. Y porque no puedo ver las cosas desde el caleidoscopio que me das para tornarlas a mi gusto.
Me fastidia que no estés porque me siento rara. Porque no me siento enteramente yo… y todo porque me faltas tú.
Mierda
Publicado por primera vez el 5 de febrero de 2010 en Pensamientos en Blanco y Negro
Y, es que la mierda… la mierda simplemente te cae encima.
Es como si siempre que te esfuerzas en atisbar la luz al final del túnel, el culo del destino te saludara con una lluvia de mierda. Y no puedes hacer nada por cambiar esa situación, porque tú estás abajo, subordinado a cualquier clase de porquerías que aquel enorme culo te quiera lanzar. Sí… Así es.
Pero, no hay más remedio porque la mierda…la mierda simplemente te cae encima.
Doce
Publicado por primera vez el 30 de enero de 2010 en Pensamientos en Blanco y Negro
Doce uvas.
Doce ilusiones que son masticadas antes siquiera de ver la luz de su efímera existencia.
Doce promesas que sabemos que no vamos a cumplir.
Doce campanadas que no anuncian el tiempo que llega, sino el que se ha ido para no volver.
Doce, siempre doce. Un número patológicamente maldito.
lunes, 22 de marzo de 2010
¿Por qué orgasmos?
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Orgasmos enlazados
Sobre mí
- chibiichigo
- Adicta a los libros, a la tinta y al papel, que se embriaga en la fragancia dulzona del conocimiento. Enamorada empedernida de la inteligencia y del misticismo que envuelve a las miradas que saben tanto que se atormentan por sus propias ideas. Admiradora del temple que tienen las tazas de café, y de la paciencia de los cigarrillos antes de consumirse, siempre esperando a una musa que parece no llegar más que en las noches de insomnio. Crítica de la realidad, fetichista de la fantasía y cazadora de ideas vueltas humo que impregnan el ambiente. Bebedora compulsiva de momentos de pasión cargados con el matiz de la sensualidad engalanada con bragas y liguero. Practicante de los rituales más escandalosos de amor abyecto que se mezcla con el odio y se funde en los labios con vehemente nihilismo. Hedonista por excelencia y narcisista por convicción, adoradora del culto al ser y al no ser, siempre en busca de la plenitud que proporciona el orgasmo. Sencillamente una escritora perdida en la fatídica realidad.